viernes, 21 de octubre de 2011

La gran hazaña de los trenes de Media Distancia

Mi primera publicación....mi primera contribución al blog que con tanta ilusión hemos creado...pero que tan abandonado tengo.
No espero que esta entrada sea épica...de hecho ni siquiera tengo la esperanza de que sea buena pero la publicaré. La publicaré para así poder leerla cada vez que entre aquí y poder recordar así que cuando quiera escribir algo (ya sea para desahogarme o para compartir con los demás) tengo un huequecito en internet donde puedo extenderme hasta que me quede sin huellas dactilares.
Adelanto ahora que tengo cierta tendencia a exagerar varios aspectos (un ejemplo claro es la frase de las huellas), por lo tanto si a veces parece que tengo algún tipo de trastorno, no os preocupéis, es mi sentido del humor (pido perdón anticipadamente por si alguna vez ofendo a alguien).
Bueno, dejemos todo esto de las disculpas y los trastornos mentales y vayamos al grano. Este mediodía he tenido un momento de lucidez e inspiración (los cuales vienen con muy poca frecuencia por desgracia) mientras esperaba la llegada del tren Media Distancia que tenía que coger para poder irme a mi casa. "Bien, hasta ahí todo normal", pensareis.
Pues no, os digo. No hay nada de normal en subirse a un tren MD cualquier viernes de cualquier semana de cualquier año.
Y vosotros pensaréis: "¿y que rayos pasará con los trenes?, no suele haber muchas quejas en Renfe".
Os expondré la situación para que podais entenderla mejor. Cerrad los ojos e imaginad que sois estudiantes universitarios que residen en una ciudad relativamente grande, como es Santiago de Compostela. Imaginad que después de una larga y dura semana de estudio, clases, prácticas (y fiesta, para qué nos vamos a engañar) os espera un largo camino a casa y la única alternativa que presenta buenos horarios y una rapidez razonable es coger un tren. Ahora imaginad que todo el alumnado universitario ha pensado lo mismo que vosotros. La solución de la ecuación es muy simple: OVERBOOCKING.
Esta mañana he acompañado a mi compañero de piso hasta la estación de tren de Compostela a eso de las doce de la mañana (Él tenía pensado subir al tren de las doce y media). Cual fué nuestra cara al ver en el panel que el tren iba lleno. LLENO A LAS 12 AM!
La solución más rápida era comprar billetes para el siguiente tren que pasaba a las 13:21. A medida que fuimos esperando la gente comenzó a acomularse en el andén. La situación ya nos empezaba a preocupar y con el paso del tiempo me encontré conspirando con mi compañero para dejar a alguien sin asiento cual malvados de dibujos animados. No obstante, lo peor vino después. Como habitual cliente de Renfe esperaba que el tren (que casualmente era el que tenía más paradas) fuera de 6 vagones. Cual fue mi sorpresa cuando, además de llegar con 7 minutos de retraso, solo traía a disposición 3 vagones. Entrar en el tren fué toda una odisea. Aún ahora me parece increible que se hayan podido cerrar las puertas. Pasillos, entradas y descansillos estaban llenos de gente de pié, gente que pagó el precio de un billete para poder irse a su casa. Podría entender que esto pasase en Japón (allí ya es algo habitual supongo) pero no aquí.
Puedo decir que probablemente no me quejaría si mi parada estuviera a 10 o 20 minutos (nadie se muere por pasar diez minutos sin sentarse). No obstante, puedo asegurar que no es nada cómodo viajar casi 2 horas de pié rodeada de maletas y desconocidos y también puedo decir que tengo todo el derecho del mundo en quejarme de un servicio que me promete rapidez y llega con retraso, que asegura la comodidad y que me hace viajar dos horas de pié, que afirma ser seguro y que vende muchos más billetes de lo que la capacidad del tren permite. Tengo todo el derecho a quejarme por un servicio por el que pago y que es ciertamente deficiente. Y como yo piensan todos aquellos estudiantes que intentan volver a sus casas un viernes, da igual la hora que sea.
La única palabra que me viene a la cabeza al pensar en esto es directamente FAIL.
Así que yo propongo, queridos compañeros estudiantes, que la próxima vez que viajeis en un Media Distancia que presente las características antes mencionadas, vayais directamente a la oficina de atención al cliente y pidais una hoja de reclamación porque desde luego, yo pienso hacerlo.
Hoy he sido testigo del "overbooking" santiagués, por desgracia y no es la primera vez que lo sufro en mis propias carnes. Cuando me levanté esta mañana lo primero que pensé fue "pff el tren de las 13:21 va a estar casi vacío"; no podría estar más equivocada.

Saludos,

The_Alchemist.


P.D- Pido perdón a mis compañeras por publicar sin avisar un texto tan poco serio. También pido perdón por las más que probables faltas de ortografía del texto.



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